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Artículo

¿Cómo reducir las autolesiones no suicidas en adolescentes?

Programa TaySH, una intervención psicoterapéutica basada en la evidencia
Natàlia Calvo Piñeiro

Dra. Natalia Calvo Piñero

Psicóloga clínica. Coordinadora de Psicología del Programa TLP para adolescentes y adultos jóvenes. Servicio de Salud Mental
Hospital Universitario Vall d'Hebron
Dr. Marc Ferrer Vinardell

Dr. Marc Ferrer Vinardell

Psiquiatra. Coordinador del Programa TLP para adolescentes y adultos jóvenes. Jefe de la sección de Hospitalización. Servicio de Salud Mental
Hospital Universitario Vall d'Hebron
Grupo de adolescentes
©Yuri Arcus via Canva.com

Resumen

Las autolesiones no suicidas (ANS) son conductas intencionadas de daño corporal sin intención de morir, frecuentes durante la adolescencia y asociadas a un elevado sufrimiento emocional y a un mayor riesgo suicida. El Programa TaySH incluye una intervención psicoterapéutica pionera y diseñada en el Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona. Se trata de un programa breve, manualizado, estructurado y específico dirigido a adolescentes y jóvenes con ANS y desregulación emocional (DE). Un estudio realizado en dicho Hospital analiza su eficacia en una muestra de jóvenes de entre 14 y 25 años. Los resultados muestran una reducción en la frecuencia de las autolesiones, así como una disminución significativa del riesgo suicida, los síntomas depresivos y de ansiedad, y una mejora del funcionamiento cotidiano. A pesar de tratarse de un estudio piloto, los datos apoyan el valor del Programa TaySH como una intervención prometedora.
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Las autolesiones no suicidas (ANS) son conductas de daño corporal autoinflingido de forma intencionada —por ejemplo, mediante cortes, quemaduras o golpes— sin intención de morir. Aun así, la falta de intencionalidad autolítica no resta gravedad a estas conductas.

Diversos estudios muestran que las autolesiones no suicidas están asociadas a un alto malestar y sufrimiento emocional, a dificultades para regular las emociones y a un mayor riesgo de conducta suicida en el futuro. Por lo que en los últimos años se han convertido en una de las principales preocupaciones relativas a la salud mental en la infancia y adolescencia a nivel mundial.

Se estima que entre el 16% y el 22% de los adolescentes de la población general han realizado alguna autolesión a lo largo de su vida. En poblaciones clínicas, este porcentaje puede alcanzar el 50–80 %, según diferentes estudios publicados. Además, aunque no exista intención suicida explícita, los datos señalan que hasta un 70% de los jóvenes con autolesiones han presentado intentos de suicidio en algún momento. (Calvo et al., 2022)

¿Cuándo y por qué aparecen las autolesiones no suicidas?

Las autolesiones no suicidas suelen aparecer de forma temprana, habitualmente entre los 12 y los 14 años, y alcanzan su máxima frecuencia en la adolescencia tardía y la juventud temprana. Los últimos estudios establecen su inicio y máxima expresión en una etapa evolutiva clave que abarca la transición de la infancia a la edad adulta y que se ha denominado como «Transition Age Youth (TAY)» o «Jóvenes en transición a la edad adulta», y que va desde los 14-15 años hasta los 25-26 años. Se trata de una etapa evolutiva clave, marcada por importantes cambios emocionales, sociales y neurobiológicos, en la que se consolidan muchas de las habilidades de regulación emocional, identidad personal y autonomía.

Pero, al mismo tiempo, es una etapa de alta vulnerabilidad para el inicio y la cronificación de problemas de salud mental. Cuando las autolesiones se mantienen en esta fase, se asocian a:

  • Mayor riesgo de cronificación del malestar emocional.
  • Dificultades en las relaciones interpersonales.
  • Peor funcionamiento académico y social.
  • Mayor probabilidad de desarrollar trastornos mentales más complejos en la edad adulta

En este contexto, la funcionalidad principal de estas conductas se entiende como una estrategia para aliviar un malestar emocional intenso, para reducir la ansiedad o para gestionar emociones difíciles de tolerar. A corto plazo, pueden generar una sensación de alivio, pero, a medio y largo plazo, tienden a mantener el problema, aumentar la impulsividad y reforzar patrones de afrontamiento poco saludables.

¿Qué es el Programa TaySH y en qué consiste?

El Programa TaySH (Transition Age Youth Self-Harm) es una intervención psicoterapéutica diseñada desde el Servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH) de Barcelona. Se trata de un programa manualizado, estructurado y breve, diseñado específicamente para abordar las autolesiones no suicidas y la desregulación emocional en adolescentes y jóvenes, a nivel individual y ambulatorio. A diferencia de otros enfoques psicoterapéuticos, el Programa TaySH trata las autolesiones no suicidas como un problema central que requiere una intervención específica, no como un síntoma secundario. (Calvo et al., 2021)

Este programa integra estrategias procedentes de dos modelos con amplia evidencia científica en el tratamiento de las autolesiones: la terapia dialéctico-conductual (DBT), especialmente eficaz en el trabajo con regulación emocional, tolerancia al malestar y conductas impulsivas; y la terapia cognitivo-conductual (TCC), que ayuda a identificar y modificar pensamientos y conductas desadaptativas.

A diferencia de otros enfoques psicoterapéuticos, el Programa TaySH trata las autolesiones no suicidas como un problema central que requiere una intervención específica, no como un síntoma secundario.

El Programa TaySH se aplica en doce sesiones semanales ambulatorias, organizadas en cuatro módulos principales con objetivos terapéuticos claramente definidos, que incluye: 

  • Psicoeducación.
  • Entrenamiento en regulación emocional.
  • Aprendizaje de alternativas al daño.
  • Sesiones psicoeducativas con las familias. 

Los puntos principales de este programa son los siguientes: 

  • Comprender las autolesiones no suicidas. En una primera fase, el programa se centra en la psicoeducación. El objetivo es que la persona pueda entender qué son las autolesiones no suicidas, cuál es su función y qué factores las desencadenan y mantienen. Esta fase es clave para reducir la culpa y el estigma, y para aumentar la motivación al cambio.
  • Identificar desencadenantes y señales de riesgo. En este módulo se trabaja la detección temprana del malestar emocional, el reconocimiento de señales previas que permitan al joven intervenir antes de que aparezca la autolesión.
  • Aprender a regular las emociones. Se trata de uno de los ejes centrales del programa: el entrenamiento en regulación emocional. El objetivo no es eliminar las emociones intensas, sino aprender a gestionarlas de forma más adaptativa.
  • Construir alternativas a las autolesiones y consolidar cambios. En la última fase del programa, se refuerza el uso de alternativas a la autolesión y se trabaja la generalización de las habilidades aprendidas a la vida cotidiana.

Asimismo, el programa incluye tres sesiones psicoeducativas con las familias, orientadas a comprender mejor las autolesiones no suicidas, reducir respuestas punitivas o invalidantes y aprender a apoyar a la persona de manera más eficaz. La implicación familiar es un elemento clave para mantener los cambios terapéuticos fuera del espacio clínico.

Educadora social con chica

La intervención socioeducativa con jóvenes que se autolesionan

Resultados del primer estudio realizado con el Programa TaySH 

Calvo y cols. han publicado muy recientemente (2025) el estudio: The effectiveness of the TaySH (Transitional Age Young Self-Harm) Program in the management of Non-Suicidal Self-Harm (NSSI) in outpatient adolescents and Young adults: A non-randomized controlled pilot study. El estudio incluyó a 37 jóvenes atendidos de forma ambulatoria en el Servcio de Salud Mental del Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona, la mayoría con género femenino al nacer (91,9%), siendo la edad media de 16,7 años. Del total de participantes, 28 jóvenes (75,7 %) completaron el programa. La edad media de inicio de las autolesiones fue de 13,4 años. El 67,7 % había realizado al menos un intento de suicidio previo y el 43,2 % recibía tratamiento farmacológico en el momento de vincularse al Programa. 

El Programa TaySH está pensado para ayudar a adolescentes y jóvenes a entender qué les ocurre, aprender a manejar sus emociones y encontrar alternativas más seguras al daño autoinfligido.

Las autolesiones, además de distintas variables psicopatológicas, se evaluaron clínica y psicométricamente antes y después de la intervención (evaluación pre y post Programa TaySH). Tras finalizar el programa de doce semanas, se observó una reducción muy significativa de las autolesiones no suicidas, pasando de una media de 3,32 episodios semanales antes del tratamiento (Pre-TaySH) a 0,29 episodios semanales tras finalizar el tratamiento (Post-TaySH), lo que supone una reducción de las autolesiones superior al 90%. Además, se observó:

  • Descenso significativo en los indicadores de riesgo suicida.
  • Mejoría de la capacidad de regulación emocional.
  • Reducción de la clínica depresiva y de ansiedad.
  • Mejora del funcionamiento general y de la calidad de vida.

Estos resultados preliminares muestran cambios clínicamente relevantes después de un periodo de tratamiento relativamente corto, tanto en la clínica como en el funcionamiento general de las personas participantes. Su formato breve, estructurado y adaptado a la etapa de la vida en la que se desarrolla la conducta parece facilitar la adherencia. Por todo ello, el Programa TaySH podría considerarse un tratamiento eficaz específicamente diseñado para una problemática que, hasta hace poco, carecía de intervenciones especificas claramente definidas en nuestro entorno clínico.

Chica sentada en el suelo mirando el móvil.

Aplicaciones móviles para prevenir las autolesiones

Se trata de un estudio piloto, con una muestra limitada y sin asignación aleatoria, por lo que los resultados deben ser interpretados de manera prudente. Y por ello, serán necesarios estudios más amplios, con seguimiento a largo plazo e idealmente comparando con otras intervenciones para confirmar la eficacia del programa.

No obstante, los resultados publicados apoyan la necesidad de intervenciones específicas y basadas en la evidencia para reducir las autolesiones no suicidas, mejorar el bienestar emocional y ofrecer alternativas reales al sufrimiento. Y en este contexto, el Programa TaySH puede ser una alternativa pionera, temprana y prometedora.

Aspectos destacables

  • Cuando un adolescente se autolesiona, suele ser una señal de que está viviendo un malestar emocional intenso y no dispone de otras herramientas para gestionarlo: las autolesiones no suicidas son una señal de sufrimiento emocional, no una llamada de atención.
  • Las autolesiones pueden aliviar el malestar a corto plazo, pero aumentan el riesgo clínico psicológico a medio y largo plazo.
  • La regulación emocional es uno de los ejes centrales para reducir las conductas autolesivas.
  • Intervenir de forma temprana en la juventud en transición es clave para prevenir la cronificación del malestar.
  • El Programa TaySH está pensado para ayudar a adolescentes y jóvenes a entender qué les ocurre, aprender a manejar sus emociones y encontrar alternativas más seguras al daño autoinfligido. Se trata de un programa breve, de doce sesiones, que se realiza de forma ambulatoria y permite mantener la vida escolar, social y familiar.
  • El Programa TaySH parece reducir en más del 90% la frecuencia de las autolesiones no suicidas en adolescentes y jóvenes.
  • A modo de conclusión, los resultados del estudio muestran que, con un apoyo adecuado y una intervención específica, es posible reducir las autolesiones, mejorar el bienestar emocional y favorecer un desarrollo más saludable.

Si tienes pensamientos suicidas, pide ayuda:

También puedes comunicarte con los servicios de emergencia locales de tu zona de residencia.